lunes, 25 de noviembre de 2013

Vital Alvarez - Buylla

Casona solariega conocida como “La Casa de los Buylla”, llamada también como “La Rotella”
                Vital Álvarez - Buylla Rodríguez

Partiendo desde el cruce de Requejo y tirando hacia Oñón, por la carretera Adanero-Gijón a mano derecha, existió una casona solariega conocida como “La Casa de los Buylla”, llamada también como “La Rotella” construida en 1890. Esta casona ostentaba pórtico de fundición y galería en ándito. Era contemporánea de otras casas en andana, vivía: D. Vital Alvarez-Buylla Rodríguez y su familia, famoso médico y benefactor de muchos necesitados. Fue el primer alcalde elegido democráticamente tras el fallecimiento de Franco. El día 3 de Abril de 1979 fue nombrado alcalde de Mieres y ejerció su cargo hasta el día 7 de Agosto de 1984.
“La Casa de los Buylla”
Matasellos Especiales En la Exposición Filatélica EXFIMIERES-90, celebrada los días 23 y 24 de junio de 1990, se edita un matasellos especial dedicado a D. Vital Alvarez – Buylla Rodríguez, natural y vecino de Oñón, prestigioso Médico y primer Alcalde de Mieres en democracia por el (P.S.O.E.) entre los años 1979 y 1984.El hospital de Mieres (hoy lleva su nombre). 




1 comentario:

Marinina dijo...

En esta casona estuve yo con al-
guien que no era mi madre...yo era
muy pequeña,pues aún vivía en la casa donde nací, frente a los Mar-
tinín, por un lado,y frente a la
casona de Vital Aza, por otro...
debía tener entre tres a cuatro años...Primero estuve arriba, den-
tro de la casa,en una gran galería
donde había una cuna elegantemente vestida dentro de la cual un niñi-
to muy pequeño-no tendría más que
unas pocas semanas-se dormía mien-
tras lo acunaban...y en el plácido
sueño en el que parecía sumergirse
de vez en cuando su boquita se dis-
tendía en un amago de sonrisa ange-
lical que hacía exclamar a alguien
que lo presenciaba:"Está soñando
con los angelitos"...
Luego, me recuerdo ya en el jardín,
sentada en un banco con la cunita
del niño delante y una señora uni-
formada con cofia y delantal blanco
cuidándose del bebé...creo recordar
que se llamaba Gabriela...o tal vez
fuese el niño el que se llamaba Ga-
briel...no sé...no me quedó todo
grabado con exactitud...lo que sí
sé es que por primera vez en mi cor
tísima vida, supe como se vestían
las niñeras y las cunitas de los niños de "casas bien".
Cautivada como me había quedado por
las simpáticas sonrisitas del bebé
dormido, llegué a casa y empecé a
darle explicaciones a mi madre so-
bre lo que acababa de presenciar,y
tatando de mostrarle lo más fielmen
te posible cómo sonreía el niño, me
tumbé en el suelo, cerré los ojos
y traté de sonreír para que mi ma-
dre pudiera hacerse una idea de lo
que yo había presenciado hacía unos
momentos...Entonces no supe por qué
mi madre se enfadó, haciéndome le-
vantar del suelo y dejara de hacer
tonterías...Más adelante fuí cons-
ciente de que los mayores, ante he-
chos como este que acabo de narrar,
lo primero que se les venía a la ca
beza era que lo hacíamos por celos.
Lo más probable es que esto fuera cierto, pero a mí, en su momento,
me dolió profundamente en mi peque-
ño corazón de niña su acalorada re-
acción.